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FOTOS DE LA CELEBRACION DE LA PRIMERA REUNION DE VOCALES DE SENDEROS

 


 

 

GR (Gran Recorrido) 10 por ahora.
PR (Pequeño Recorrido) unos 80.
SL (Sendero Local) 7 de momento.

 

 

EL SENDERISMO EN LA REGIÓN DE MURCIA.
MARCO DEFINITORIO Y APROXIMACIÓN HISTÓRICA.

Si aceptamos la definición de senderismo como “la actividad deportiva y recreativa que consiste en recorrer a pie, caminos señalizados o no, preferentemente tradicionales, que pueden estar a su vez homologados”. Tenemos que atender, por lo menos, a tres elementos que se interrelacionan entre si.
De un lado, la actividad deportiva; de otro, el sendero como hecho físico, como realidad patrimonial; y por último, el sendero como infraestructura de uso deportivo, sistematizada en su establecimiento: como sendero homologado.

Para entender el origen del senderismo como actividad deportiva, debemos retrotraernos a los albores mismos del montañismo, es evidente que para acceder a las montañas –aún cuando se hiciera desde un punto de vista científico o exploratorio- se recurría a los viales que otros realizaron como necesidad ganadera o agrícola; con sentido comercial, primitivo, entre los pueblos; como medio de comunicación.

Intentamos resaltar con esto la importancia del sendero en la introducción del hombre en la montaña, sobre todo a partir de un momento en que sentía la necesidad de volver al campo, coincidiendo con el desarrollo de las ciudades y su industrialización. Por esa época, a principios del siglo pasado, Ortega, ya indicaba “que el hombre sale a la montaña, para volver al neolítico”, por un deseo de retomar su libertad en estado puro.

Evidentemente, este sentimiento colectivo llevó a la creación de asociaciones que, desde esta época, comenzaron a mostrar de forma altruista, a los más jóvenes, las riquezas de su naturaleza más próxima. Sentando las bases de una actividad que además puede continuar desarrollándose por derroteros de mayor tecnificación o audacia, o mantenerse en un nivel intenso de integración y de conocimiento del medio, de mayor accesibilidad.

En la actualidad el asociacionismo no goza del interés de nuestros abuelos, aunque nos sintamos deudores de su perspectiva: la democratización cultural y las nuevas tecnologías, tanto de la información, como de la comunicación, han hecho aparecer nuevas necesidades de ocio y de ocupación del tiempo libre.

Este es el estado de la cuestión: una necesidad acuciante, formada por las exigencias de la oferta turística y del consumo deportivo, amparada por una creciente industria deportiva; y un alejamiento, por desconocimiento, del bagaje de nuestra tradición montañera más inmediata.

En este orden de cosas, no podemos venir ahora a entender el origen del senderismo como una sucesión testimonial de brochazos; sino como el mantenimiento –de forma consensuada- de una necesidad idente que hay que armonizar con las demandas de la sociedad actual. No se trata de salir al paso, se trata de recomendar caminos, que permitan mantener el equilibrio que nos lleve, por educación, a conservar lo más nuestro.

La realización de senderos, revitalizando caminos históricos, sendas abandonadas por los cambios y hábitos sociales, y la creación conjunta de materiales para su uso y difusión, como cartelería interpretativa, folletos y topoguías, incide en gran medida, en esta labor, que más allá de lo deportivo o pedagógico, nos permite avanzar culturalmente.


Breve aproximación histórica.

Desde el punto de vista del sendero homologado, tal y como lo entendemos hoy día, se cumplen ahora treinta años de la presencia del senderismo en España, desde el momento en que el Dr. Enric Aguadé, recogiera el testigo de las características marcas blanco y rojo de un sendero continental proveniente de Francia, en los Pirineos catalanes.

No obstante, esto no puede considerarse un hecho aislado, es evidente que la necesidad de señalizar senderos, surge desde el momento en que las asociaciones o grupos montañeros deciden programar excursiones, realizar eventos deportivos como marchas de regularidad, o plantear recorridos, quizás sin rigor en el balizamiento, ni afán de permanencia.

En nuestra región el Club Montañero de Murcia (fundado en 1954), ya desde los años sesenta viene realizando marchas regularidad balizadas, que a principios de los ochenta se llegaron a señalizar –no muy acertadamente, con pintura roja y blanca-, con el único interés de “hacer club” como se decía.

El Centro Excursionista de Cartagena, por esta época también nos convocaba para realizar este tipo de marchas, que por lógica, tan sólo serían utilizadas por los asociados y simpatizantes, por la sencilla razón de que muy poca gente fuera de estas y otras asociaciones similares, salía a la montaña.

Un punto de inflexión en Murcia sería cuando en 1991 el sendero de Gran Recorrido GR 7 E 4, llega a nuestra región, y es la Federación de Montañismo de la Región de Murcia, la encargada de coger el relevo de manos de la Federación Valenciana, en La Torre del Rico (límite con Alicante), y darle forma a través de nuestra región, atravesando los municipios de Jumilla, Cieza, Calasparra y Moratalla, hasta dejar el testigo a la Comunidad Andaluza en el Collado del Almacilón (Cañada de la Cruz), unos años después.
Con este relevo también vendría la creación del Comité Regional de Senderos dentro de la FMRM.

Quién podría imaginar entonces que el senderismo se convertiría en una actividad tan popular, hoy día reclamada por visitantes y turistas, que acuden a nuestra región a conocer caminando su entorno natural.

Siguiendo un poco con la historia, podríamos destacar que en 1992 se celebra la XIX Marcha y Asamblea Nacional de Montañeros Veteranos en Murcia, y como consecuencia de la realización de ésta, se decidió establecer, el sendero de Veteranos 92 (PR-MU 21), por el Parque Natural de El Valle – Carrascoy. Sería el primer PR de la Región de Murcia.

Cartagena y Cehegín, por la misma época, comenzaron a desarrollar su red de senderos de Pequeño Recorrido. Desde Cartagena además, se promovió y señalizó el GR 92 E 10 por toda la costa murciana.
Caravaca de la Cruz, Bullas, Cieza, Ricote, Puerto Lumbreras, Alcantarilla... han aportado su grano de arena para la creación y mantenimiento de nuestra red.

Cabe destacar, también que el pasado año 2003, con motivo del año Jubilar de la Cruz de Caravaca, se establecieron, cuatro GR, que unen, por una línea pedestre, distintos puntos de nuestra geografía. Articulándose así, una red que permite múltiples combinaciones.

Recientemente, en el año 2004 se ha ordenado la red de senderos del Municipio de Murcia.

En nuestra comunidad la Federación de Montañismo de la Región de Murcia y su Comité Regional de Senderos, en coordinación con la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada viene desarrollando un Plan Director Estatal de Senderismo (cuarta revisión para los años 2005-2008) donde se establecen los objetivos, las actividades y competencias de esta actividad.

En Murcia tenemos en la actualidad 1.125 km. de GR y 570 km. de PR, todos ellos organizados en una Red de 10 GR con 3 variantes y unos 80 PR.

Se trata por tanto, de una red de cierta relevancia que tendrá su apoyo legal en breve, cuando fruto del esfuerzo conjunto de la Federación de Montañismo de la Región de Murcia y de la Administración Regional, se apruebe el Decreto que regule el establecimiento de los senderos en nuestra Región.

Como indica el Plan Director Regional de la FMRM:

“Desde la regulación administrativa de los senderos se puede comenzar a poner veto a la indiscriminada señalización sin criterio, al uso irracional y al acceso indebido o de forma agresiva de los senderos, que lejos de fomentar el senderismo y sus derivaciones, lo que hace, en muchos casos, es atentar contra los recursos naturales, ambientales o culturales e incidir en el nulo aprovechamiento de nuestras montañas y de nuestro patrimonio vial”.

Juan de la Cruz Lorente Jara
Vocal de senderos de la FMRM.

 

 

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